Rip Curl Pro Argentina

Brasileños dominam las olas

 

Rip Curl Pro 2013, Mar del Plata, Argentina. Foto: Divulgação.

Fue una primera jornada muy verdeamarelha porque los brasileños, mayoría en el torneo (43 de 86 inscriptos), dejaron su sello, pero la emoción pasó por Martín Passeri.

 

Clique aqui para ver como fotos

 

El guerrero de 37 años, que volvió al circuito internacional luego de casi un año y medio, ganó la primera batería y fue segundo en la de segunda fase para meterse en los octavos de final del Rip Curl Pro Argentina que se disputa en Mar del Plata y reparte US$ 55 mil y premios para el circuito.

 

Playa Grande, repleta con cerca de 15 milpersonas gracias al gran clima y al feriado, vivió de pie el tenso desenlace y ovacionó cuando el marplatense cerró la ola que le sirvió para salir feliz. El mejor premio fue el abrazo de su familia.

 

“Estoy feliz y aliviado. No me encontré con el mar esta vez y me trabé. Pero cuando no se puede con surfing, hay que hacerlo con actitud”, aseguró el quintuple campeón argentino y máximo ídolo del surf nacional. “Para mí es muy importante volver al circuito y sentir que puedo mantenerme a este nivel. Creo que la experiencia de tantos torneos me da la tranquilidad y el temple para enfrentarme a los más jóvenes, que siempre arriesgan mucho”, cerró.

Luisma Iturria fue el otro no brasileño que sobresalió. Campeón latino reinante y cuatro veces ganador del torneo uruguayo, el experimentado rider de 31 años logró el mejor puntaje de la primera ronda (15.65 puntos) del torneo de tres estrellas ASP.

 

“Me sentí muy cómodo, casi un argentino más… Hace varios años que vengo a Mardel y me gusta la ola. La presión por mis antecedentes se siente, me ha pasado antes, por eso me concentro, trato de no comer errores porque todos quieren vencerme”, contó Luis.

El resto fue todo de Brasil. Sorprendieron dos jóvenes, con mucho talento y cuyo surf hacía su bautismo en el país. Alan Jhones, de 22 años y originario de Natal, ganó la primera batería con 13.50 puntos y luego repitió en la inicial de la segunda ronda con 16.65, el mejor score del día.

 

“Es mi primera vez en la Argentina y estoy muy feliz. Mi especialidad son las derechas, no entreno tanto las izquierdas, pero se ve que hoy estaba inspirado. Esperaba esto y quiero más. Mi objetivo es ganar el torneo”. El otro chico que se lució fue Nathan Brandi, de Guaruja y con 21 años.

 

En la ronda de 96 se impuso con 14.25 puntos y luego con 13.50. “No conocía Argentina pero llevo dos días entrenando en esta playa y si bien no es grande la ola, la pared es muy buena y pude hacer las mejores maniobras”, contó quien aprendió su padre Murlo, rider de olas grandes.

 

“Me gustan ambas cosas, surfear olas grandes y competir. Llevo dos años como profesionales y quiero sumar puntos para llegar al WQS. Soy de la misma generación de estrellas como Gaby Medina y quiero llegar donde están ellos. Por eso busco ganar este torneo”, completó.

Uno de los extranjeros que más atrapó al público fue Paulo Moura al ganar la 12ª batería. Top 20 del mundo en su momento, es hoy el 38º preclasificado porque lleva tiempo alejando del circuito buscando divertirse y en surf trips para correr las mejores olas.

 

“No dudé en aceptar la invitación a Argentina porque mi último torneo acá, hace 12 años, disputé justamente el último evento ASP en el país y fue el que me permitió lanzarme como surfista importante”, cree. Igual, su nivel se mantiene pese a los 31 años.

 

“Competí por mucho tiempo y me mantengo entrenado y en ritmo. La competencia es automática para mí. Por suerte tuve una buena serie y espero seguir avanzando”, dijo. Renato Galvão, otro con 31, asombró con 14.60 para triunfar en la 12ª.

 

Jihad Khodr resultó otro brasileño que la rompió. Ratificó su buen retorno tras estar inactivo entre el 2009 y 2012 por distintas razones, en especial una lesión en el tobillo izquierdo. “Sabía que iba a volver y más fuerte. Me acerqué a Dios y tuve un hijo. Ahora quiero ser el de antes o mejor”, comentó el brasileño de 29 años que ganó dos heats y también está en octavos.

Fue un hermoso día en Mardel, con un clima ideal, buenas olas y un alto nivel de surf. El combo suficiente para lograr que, al final de la jornada, la gente ovacionara un jornada top de competencia.

 

Clique aqui para ver ao vivo.

 

Resultados da primeira fase do Rip Curl Pro Argentina 2013


Alan Jhones (Bra), Luan Carvalho (Bra), Tobias Ortells (Arg)
Nathan Brandi (Bra), Maximiliano Siri (Arg), Kadu Medeiros (Bra), Facundo Ane (Arg)

Tomas Hermes (Bra), Alan Saulo (Bra), Jeronimo Santos (Arg), Harrison Alexandre (Bra)
Jihad Khodr (Bra), Yan Daberkow (Bra), Luis Rojas (Arg), Camilo Hernandez (Chi)
Martin Passeri (Arg), Mariano Arreyes (Bra), Robson Gobbato (Bra)
Cristobal de Col (Per), Alonso Correa (Per), Gustavo Costa (Bra)
Juninho Urcia (Per), Geronimo Usuña (Arg), Nicolas Guajardo (Chi)
Jonathan Zambrano (Equ), Wesley Santos (Bra), Francisco Usuña (Arg), Patrick Korny (Bra)
Luis Maria Iturria (Uru), Lucas Madrid (Uru), Ramon Santiago (Pri)
Caetano Vargas (Bra), Yago Dora (Bra), Felipe Suarez (Arg), Agustin Bollini (Arg)
Matheus Navarro (Bra), Bruno Moraes (Bra), Giuliano Arreyes (Bra), Felipe Sepulveda (Chi)
Renato Galvão (Bra), Italo Ferreira (Bra), John Max (Bra), Samuel Igo (Bra)
Paulo Moura (Bra), Alvaro Malpartida (Per), Raphael Seixas (Bra)
Wiggolly Dantas (Bra), Lucca Mesinas Novaro (Per), Nahuel Amalfitano (Arg), Bernardo Doljanin (Arg)
Thiago Guimarães (Bra), Gustavo Bertotto (Bra), Santiago Madrid (Uru)
Gabriel André (Bra), Juan Arca (Arg), Wesley Dantas (Bra), Nicolas Ventura (Arg)

Resultados da segunda fase

 

Alan Jhones (Bra), Gabriel Villaran (Per), Maximiliano Siri (Arg), Wellington Carane (Bra)
Nathan Brandi (Bra) , Luan Carvalho (Bra), Vicente Romero (Esp), WO Ian Gentil (Haw)
Yan Daberkow (Bra) , Guillermo Satt (Chi), Tomas Hermes (Bra), Ethan Egiguren (Esp)
Jihad Khodr (Bra), Alan Saulo (Bra),  Bino Lopes (Bra), Nahuel Rull (Arg)
David do Carmo (Bra) , Martin Passeri (Arg), Luan Wood (Bra), Alonso Correa (Per)
Deivid Silva (Bra) , Leandro Usuña (Arg),  Mariano Arreyes (Bra),  Cristobal de Col (Per)


Baterias pendentes da segunda Fase

Rafael Teixeira (Bra), Marcelo Rodriguez (Arg), Juninho Urcia (Per), Wesley Santos (Bra)
Hizunomê Bettero (Bra), Pablo Cosoleto (Arg), Jonathan Zambrano (Equ), Geronimo Usuña (Arg)
Jano Belo (Bra), Maximiliano Prenski (Arg), Luis Maria Iturria (Uru), Yago Dora (Bra)
Sidney Guimarães (Bra), Lucas Santamaria (Arg), Caetano Vargas (Bra), Bruno Moraes (Bra)
Halley Batista (Bra), Cainã Barletta (Bra), Matheus Navarro (Bra), Italo Ferreira (Bra)
Carlos Muñoz (Cri), Cauê Wood (Bra), Renato Galvão (Bra), Bruno Moraes (Bra)
Santiago Muniz (Arg), Martin Jeri (Per), Paulo Moura (Bra), Lucca Mesinas Novaro (Per)
Marco Fernandez (Bra), Joaquin Del Castillo (Per), Wiggolly Dantas (Bra), Alvaro Malpartida (Per)
Alexandre Chacon (Bra), Carlo Zapata (Per), Thiago Guimarães (Bra), Juan Arca (Per)
Flávio Nakagima (Bra), Killian Garland (EUA), Gabriel André (Bra), Gustavo Bertotto (Bra)

Enquanto alguns fotógrafos documentam a história, Fedoca Lima fez diferente: viveu dentro dela enquanto fotografava. Carioca do Posto 5, começou a surfar com 11 anos e a fotografar quase ao mesmo tempo, com uma máquina fotográfica alemã do pai. Aos 14, registrou a Rainha Elizabeth passando de Rolls-Royce aberto pela orla de Copacabana, em frente à casa do Assis Chateaubriand. No mesmo período, fotografou o Mick Jagger dando o dedo do meio no Copacabana Palace. Não era fotógrafo profissional. Era um moleque com olho bom e câmera na mão, sem perceber ainda o tamanho do que estava construindo. O que veio depois é história do surfe brasileiro. O Píer de Ipanema nos anos 70, quando o Rio era o centro do surfe nacional, com Daniel Friedmann, Pepê Lopes, Rico de Souza e Ricardo Bocão dominando o circuito. A Brasil Surf, primeira revista especializada do país, na qual Fedoca jogou em todas as posições: fotógrafo, redator e capa. O Havaí entre 1978 e 1981, surfando e fotografando ao lado de Gerry Lopez, Shaun Tomson e Michael Ho em Pipeline e Waimea. Os shows históricos, de Bob Marley ao ar livre no Havaí até Rolling Stones e Paul McCartney no Maracanã. “A foto que eu não tirei, essa me persegue.” Fedoca Lima Mais de cinquenta anos depois, esse arquivo vira livro. “Surf, Clicks e Rock’n Roll” tem 220 páginas, cerca de 180 fotografias e percorre a transformação do surfe brasileiro desde a era analógica até o digital, passando por Arpoador, Saquarema, Havaí, Califórnia e Macumba. Com captação aprovada de R$ 203 mil via incentivo cultural e apio da Fu Wax, o lançamento está previsto para o segundo semestre de 2026. Conversamos com Fedoca sobre tudo isso. Antes de se consolidar como fotógrafo, você também virou personagem da própria história do surfe brasileiro ao sair na capa da Brasil Surf em 1975. Como foi viver aquele momento por dentro? Saí na capa da Brasil Surf. Na época eu trabalhei na revista de março de 75 até janeiro de 79, só não peguei o primeiro número. Jogava todas as posições: saí na capa, escrevia, tirava foto, ajudava na redação, dava palpite, fazia matéria. Por muito tempo achei que era o único fotógrafo de surfe que tinha saído numa capa. Depois o Bruno Alves me falou que o irmão dele, o Alberto, saiu na capa da Fluir número 1. A história dele bate um pouco com a minha: ele pegava onda, saiu na capa, era fotógrafo. Mas durante anos eu achei que era caso único. Até hoje tem um restaurante aqui que o cara pediu, eu tirei uma foto com a revista na mão, ele botou na parede, eu assinei. A influência continua. A Brasil Surf ajudou a mudar a imagem do surfista no Brasil. Como era ser surfista naquela época, antes dessa mudança de percepção acontecer? O surfe saía no caderno B do Jornal do Brasil, do Globo. Não saía no esporte. E o surfista era tido como vagabundo de praia. Maconheiro. Isso, aliás, até hoje tem um pouco, mas na época tinha muito mais. A Brasil Surf não vou dizer que limpou essa imagem completamente, mas ajudou a transformar o surfe em esporte e também a fomentar o mercado de surfwear. Os irmãos Wady e Fuad Mansur, da loja Mansur, em Ipanema, foram dos primeiros anunciantes. Acreditaram na revista, fizeram anúncios de contracapa e página inteira, e as camisetas personalizadas vendidas pelo correio viraram um sucesso. A Brasil Surf acabou impulsionando fabricantes de pranchas, calções, parafinas e diversos outros anunciantes ligados ao surfe. Os fabricantes de prancha tinham um veículo para anunciar. Os fotógrafos ganhavam uma graninha, viajavam. Fui para a América Central, Porto Rico, Barbados, El Salvador, Fernando de Noronha, Peru, várias viagens bancadas pela Brasil Surf de uma forma ou de outra. O Nilton Barbosa foi ao Havaí duas vezes bancado pela revista. No caso dele, eles bancavam os filmes, ele vendia as fotos e a viagem se pagava. Tinha uma diferença entre mim e o Nilton nessa época: ele chegava na praia e ficava na areia fotografando, fotografando, fotografando. Eu chegava e ia para dentro da água. Se não estava o Daniel, não estava o Pepê, não estava o Cauli, não estava o Bocão, não estavam os caras top, eu entrava e surfava. Então tem foto minha na Brasil Surf publicada pelo Nilton Barbosa, pelo Rogério Ehrlich. Eu estava mais dentro da água do que fora. Eu estudava. Primeiro vestibular, depois faculdade. Boa parte dos meus amigos só queria saber de surfar. Eu dividia meu tempo. Chegava na praia, já tinha estudado de manhã, aí ficava naquele dilema: vou pegar onda ou vou fotografar? Por isso tem poucas fotos do Píer. Em três anos não tirei nem metade do que tiro hoje num dia bom na Macumba com o digital. Você viveu o Píer, a Brasil Surf, o Havaí dos anos 70, o nascimento do surfe brasileiro moderno. Em que momento percebeu que estava no meio de uma transformação cultural que iria muito além do esporte? O Píer foi o que fomentou o surfe no Rio de Janeiro. Por dez anos, foi domínio completo do Rio no cenário brasileiro. O Daniel Friedmann, em 77, foi o último carioca a vencer uma etapa do circuito internacional, ganhou no Quebra-Mar, em cima do Pepê Lopes, que tinha ganho em 76. Os dois de Ipanema, meus vizinhos de rua. E esse pessoal do Píer que dominou, o Daniel, o Pepê Lopes, o Cauli Rodrigues, e também o Otávio Pacheco, o Rico de Souza, o Ricardo Bocão. E tinha o Betão, que era o melhor surfista do Brasil na época mas não era competitivo, não corria atrás de patrocinador, acabou saindo cedo. Em 75 ele ganhou o Campeonato de Saquarema e foi saindo, saindo. O Píer influenciou a revista, influenciou os fabricantes de prancha, influenciou o modo de viver. Começaram a ter fábricas em Guaratiba, Vargem Grande, no Recreio, depois em Saquarema. As pessoas foram morar lá. O Penho foi, o Otávio comprou

O que define uma boa onda? Tamanho, força, parede, qualidade da linha, formação e surfabilidade, dentre outros elementos. No oceano, todos esses fatores mudam a cada swell, a cada vento, a cada maré. Em Búzios, a proposta é diferente: construir essas variáveis de forma controlada, repetível e ajustável. A piscina do Brasil Surfe Clube Aretê Búzios opera com a tecnologia Endless Surf, do grupo canadense WhiteWater, com 48 câmaras de ar de alta precisão. O sistema permite criar configurações distintas dentro da mesma estrutura. Dentro de um universo de grandes possibilidades, as cinco primeiras ondas já foram nomeadas e reveladas, cada uma com perfil próprio, e muito mais ainda está por vir. Onda #01: Pointbreak + Junção Linha longa, seções conectadas, tempo de onda que pode ultrapassar 25 segundos. A junção encadeia diferentes partes da onda sem perder velocidade, criando uma das experiências mais difíceis de encontrar no oceano com consistência. Para quem quer mais de 10 manobras na mesma onda ou simplesmente mais tempo de linha para ler e decidir. Onda #02: Manobras + Bowl A parede fica mais íngreme. O bowl abre seções críticas para manobras verticais e aéreos. É o ambiente para quem quer empurrar os limites do que consegue fazer sobre a prancha, com repetição suficiente para transformar cada tentativa em aprendizado real. Ver essa foto no Instagram Um post compartilhado por BSC (@brasilsurfeclube) Onda #03: Rampa + Tubo Uma onda que combina duas experiências na mesma seção. A rampa prepara o surfista para a manobra e o tubo roda na sequência. Para quem quer encaixar um aéreo e ainda sair do tubo na mesma onda, essa configuração entrega os dois elementos sem precisar escolher. Onda #04: Rampa Nível Intermediário Parede consistente, menor intensidade, mais previsível. A configuração certa para quem está desenvolvendo manobras progressivas e precisa de repetição para consolidar o que está aprendendo. A seção cria a rampa no ângulo certo, com velocidade suficiente para executar sem exigir o nível avançado. Onda #05: Rampa Nível Avançado Mais potência, mais velocidade, mais projeção. A rampa avançada é para quem já chegou em Búzios com manobras no repertório e quer testá-las com pressão real. Com capacidade para gerar até 700 ondas por hora, o intervalo entre uma tentativa e outra é curto o suficiente para transformar cada sessão em treino de alto rendimento. Ver essa foto no Instagram Um post compartilhado por BSC (@brasilsurfeclube) Para todos os níveis As cinco configurações cobrem desde quem está aprendendo até quem treina em alto rendimento. A piscina ainda opera em dois modos: single peak, com ondas quebrando para um lado e maior extensão de linha, e split peak, com direitas e esquerdas simultâneas, permitindo que surfistas compartilhem a mesma série em direções opostas. Yago Dora, campeão mundial de surfe em 2025, Victor Bernardo, um dos maiores freesurfers da atualidade, e Michelle des Bouillons, referência mundial em ondas gigantes, integram o time do BSC e já testaram a tecnologia na piscina Adrena Red Sea, na Arábia Saudita. “Muito animal esse lance de ter essa variedade de onda também. Um leque de ondas absurdo. Mal posso esperar para Búzios”, disse Victor Bernardo após a sessão. A versão de Búzios será maior: 48 câmaras contra 36 da estrutura do Mar Vermelho, com 13 mil metros quadrados de lâmina d’água. Variedade de ondas para testar, arriscar, aprender e evoluir todos os dias. Com inauguração prevista para o segundo semestre de 2026, é o que o Brasil Surfe Clube Aretê Búzios chega para entregar.

Pedro Bettencourt Müller nasceu no Rio de Janeiro, no dia 21 de julho de 1966, num ambiente familiar que respirava praia. Seu pai, Guilherme Xavier de Brito Müller, economista e morador do Leblon, cresceu frequentando a Zona Sul. Sua mãe, Maria Isabel Bettencourt Müller, criada em Santa Teresa, compartilhava da mesma paixão pelas praias. Para o casal, fim de semana e férias tinham destino certo: areia, sol e mar. Foi assim que Pedro e o irmão, Guilherme, passaram a infância seguindo os pais para o meio da Barra ou para São Conrado, ainda de estradas de terra, sem prédios, calçadões ou qualquer urbanização. Nesse cenário quase intocado, Pedro foi se encantando pelas ondas. Lembra-se de observar alguns surfistas solitários no meio da Barra e sentir-se hipnotizado pela habilidade deles. O mar, desde cedo, era o lugar onde queria estar. Ele recorda também a rotina da infância: ia para as aulas de natação no Clube de Regatas Flamengo e, depois, caminhava até o judô, no Leblon, um trajeto longo para uma criança de 12 anos. Antes de entrar no tatame, sentava-se no calçadão para olhar o mar quebrando, entregue à mesma fascinação que o acompanharia por toda a vida. O mar lhe transmitia paz, calma e propósito. Ali, ainda menino, já entendia que queria se tornar surfista. A mudança para São Conrado, por volta dos 14 ou 15 anos, foi decisiva. Morando ao lado do Pepino, Müller muitas vezes cabulava a aula pra ir surfar. As ondas triangulares, rápidas e pesadas da região se transformaram no seu campo de treinamento permanente. Ali, guiado pela referência de Rony Lima e pela evolução proporcionada pelas pranchas dos shapers Rico e Pedro Battaglin, deu um salto técnico marcante. A “biquilha mágica” 5’4″ de Battaglin é lembrada até hoje como uma das grandes viradas em seu surfe, época em que adotou o apelido de “o Águia”, pela tatuagem no braço. Uma nova mudança, motivada pelo desemprego do pai, levou a família para a Barra. Para Müller, foi a oportunidade perfeita: entre o Postinho, o meio da Barra e o Quebra-Mar, encontrou três ondas consistentes e acessíveis a pé, permitindo treinos diários que aceleraram ainda mais sua evolução. Nessa fase, destacou-se nos campeonatos da ASBT – Associação de Surf da Barra da Tijuca – e entrou para a promissora equipe da Cristal Graffiti. Antes disso, havia vencido seu primeiro campeonato no Leblon, organizado por Marcelo Peninha, vitória que marcou sua confiança rumo ao profissionalismo. Os resultados na categoria Júnior renderam um prêmio decisivo: uma passagem para o Havaí. Aos 18 anos, Müller viveu sua primeira temporada no North Shore (1984/85), dividindo casa com surfistas brasileiros experientes. Pipeline, logo no primeiro dia, foi seu batismo de fogo: mar pesado, adrenalina no limite e a certeza de que o treino no Pepino o havia preparado para aquele cenário. De volta ao Brasil, enfrentou dificuldades para manter regularidade como profissional. A grande virada veio com o curso de meditação transcendental feito ao lado de Rodolfo Lima. O impacto competitivo foi imediato: venceu a etapa profissional do Quebra-Mar no circuito carioca, em 1986, e passou a frequentar pódios de forma consistente. A regularidade, marca registrada de sua carreira, nasceu ali. Em 1987, tornou-se vice-campeão do primeiro Circuito Brasileiro de Surf Profissional. Liderou boa parte da temporada, foi vice-campeão na etapa da Lightning Bolt e, depois, campeão no Fico Festival. Só perdeu o título na penúltima bateria do Circuito, por apenas 20 pontos, uma diferença mínima para quem tinha 850 pontos de vantagem sobre o terceiro colocado. Na época, era visto como o surfista mais consciente e estratégico do país. Nos anos seguintes, acumulou resultados expressivos: vitórias importantes na Abrasp e uma vitória significativa no QS de Florianópolis, superando Barton Lynch, Jojó e Julio Adler. Em 1995, viria um dos grandes destaques internacionais de sua carreira: o nono lugar em Pipeline, substituindo de última hora o australiano Damien Hardman. Ondas entre 10 e 15 pés confirmaram sua capacidade técnica em um dos palcos mais desafiadores do mundo. Pedro Müller seguiria competindo por mais de duas décadas. Em Ubatuba, já aos 38 anos, conquistou sua última vitória no Circuito Super Surf 2004, num dos triunfos mais marcantes de sua trajetória. Hoje, vive do surfe como treinador, comentarista da Sportv e um dos proprietários da @escola_pedromuller, na Barra da Tijuca, administrada pelo sócio Adelmo Noite. Acompanhe ns publicações nas redes sociais @museudosurfesantos. Coordenador de pesquisas históricas do surfe @diniziozzi, o Pardhal.

Como uma prancha largamente usada por surfistas fora do circuito mundial profissional pode ganhar atenção? Coloque a dita cuja nos pés de um bicampeão mundial. Quer um destaque ainda maior? Filipe Toledo vence o tricampeão Gabriel Medina. Pronto. Vamos por partes. Na etapa do Championship Tour, na Nova Zelândia (Maio 2023), Filipe acabou não vencendo a disputa da quarta de final contra Griffin Colapinto, mesmo obtendo a melhor nota da bateria. Faltou uma onda. Mas o assunto aqui é outro, ou quase. Em um universo dominado por triquilhas, desde 1981, a diversidade de pranchas, no século 21, começou a ganhar espaço fora das competições. No meio de antigas novidades, biquilhas com trailer fin (estabilizador central) se mostraram mais controláveis e amistosas, levando muita gente a adotá-las no quiver. Ver essa foto no Instagram Um post compartilhado por Filipe Toledo (@filipetoledo) O modelo de biquilha com estabilizador central já havia sido testado mas ganhou vida nova em 2003, com as Super Twins do shaper, tetracampeão mundial (79, 80, 81 e 82), Mark Richards. Ele trouxe de volta suas Twin Fins do início dos anos 80, adicionando uma “quilhinha” central. Daí, de repente, Filipe Toledo coloca no jogo do circuito mundial o modelo Modern 2, da Sharp Eye Surfboards. Vence Gabriel Medina nas esquerdas de Raglan e deixa muito mais gente antenada sobre as possibilidades de uma twin com trailer fin. Filipe não foi o primeiro a fazer algo que eu esperava há tempos. Kelly Slater inovou, diminuindo o tamanho das pranchas e competindo, em algumas situações, com o que eram mais bi do que triquilhas, na primeira década do século 21. Dane Reynolds também fez isso, mas vamos combinar que esses dois não são parâmetros de surf normal. Deivid Silva também ousou. Abiquilhou-se numa etapa. Mandou bem, mas não chamou tanta atenção. Ver essa foto no Instagram Um post compartilhado por Sharp Eye Surfboards (@sharpeyesurfboards_au) Quando se trata de altíssima performance pesa sempre o fato dos atletas da elite não terem muito tempo para experiências fora da casinha das triquilhas. Mas, pela primeira vez, Filipe, além de seu ano sabático, em 2024, teve, como todos os Tops, os mesmos raros sete meses de folga antes da temporada 2026. Isso parece ter criado espaço para lidar com pranchas diferentes, memória física e jogo mental para se arriscar com um equipamento não muito convencional na Nova Zelândia. Sim, pranchas realmente diferentes pedem ajustes na maneira de usá-las e isso requer tempo e, claro, talento. Duas coisas chamaram a minha atenção. Impressionante como podemos e devemos comparar os melhores do surf competitivo profissional com pilotos da Fórmula 1. É com eles que a indústria das pranchas evolui mais e melhor. Detalhes sutis, milimétricos, que essa turma sente no funcionamento de uma prancha podem ser incorporados aos modelos que a maioria dos surfistas não conseguiria detectar ou explicar. Eles dão o caminho do que será usado pelos consumidores “normais”. Shapers são mais teoria, estudo. Tops são prática. As mudanças surgem daí. Segunda, e mais curiosa. Um esporte que durante tanto tempo teve uma aura de vanguarda e ousadia leva muito tempo para propor ou acertar mudanças mais drásticas, seja na construção ou desenvolvimento de design. Não creio que seja culpa dos fabricantes, já que essa indústria nunca gerou dinheiro suficiente para que se desenvolvesse como deveria. Ainda por cima a competição tem um formato onde há pouco espaço para o diferente quanto à performance. Mas isso é conversa para outro texto. Por agora fica a dica. Mesmo ideias estranhas à normalidade podem resultar em bons resultados. Teste tudo que é prancha que você puder. Não tenha medo, você não depende de notas dos juízes para ser feliz.